
14 de Febrero de 2010 · Por Elsa M. Bruzzone*
Nuevo recurso estratégico del siglo XXI: el caso particular del Acuífero Guaraní**
"La seguridad de los Estados Unidos es la institución más peligrosa del mundo."Roque Sáenz Peña Frecuentemente escuchamos y leemos que el agua potable será un recurso cada vez más escaso en los próximos años y que, a diferencia del petróleo, no cuenta con sustitutos. Por lo tanto, quien lo controle, controlará la economía universal y la vida del planeta en un futuro no muy lejano. Se sabe también que sólo el 3% del agua potable terrestre está en la superficie del planeta. El resto, se encuentra debajo de ella y se ha almacenado allí por más de 10.000 años.
Los datos más optimistas informan que para el año 2025, unas 3.500.000.000 de personas padecerán escasez de agua potable. Pero los científicos más pesimistas estiman que esa carencia afectará a 7.000.000.000 de niños, mujeres y hombres, habitantes de este planeta.
Prácticamente en casi todo el mundo la situación es crítica. La excepción es el continente americano que con el 12% de la población mundial encierra el 47% de las reservas de agua potable de superficie y subterránea del mundo. La paradoja aquí es que la mayoría de la población no tiene acceso al agua potable y que Canadá y Estados Unidos tienen la mayor parte de sus aguas superficiales y subterráneas en estado crítico debido a su explotación irracional y a la contaminación.
México suma a su petróleo la riqueza del agua potable en el sur del país y la biodiversidad genética. Quizás ahora entendamos un poco mejor las razones que llevaron a EUA a implementar el NAFTA, verdadero instrumento de sometimiento y dependencia, con México y Canadá.
En América Central abundan los ríos, las aguas subterráneas y la biodiversidad genética. Lamentablemente los proyectos hídricos están en manos de multinacionales norteamericanas y europeas con el apoyo e intervención como accionista, en la mayoría de los casos, del Banco Mundial. Todo esto explica la proliferación de bases norteamericanas en la región, y la presión que se ejerce sobre los gobiernos locales para que acepten el Plan Puebla-Panamá (PPP), simple extensión del NAFTA y ahora también el CAFTA. Ambos instrumentos le garantizan a Estados Unidos el control militar y económico de la región cuyo control político ya posee.
En América del Sur el agua dulce abunda por doquier. A ríos, lagos, esteros, bañados, lagunas, debemos sumarle acuíferos, y entre ellos, el tercero más grande del mundo: el acuífero guaraní, compartido por el Brasil, el Paraguay, el Uruguay y la Argentina. También se encuentra el pulmón verde del planeta: la Amazonia, de la cual el Imperio intentó apoderarse en la década de 1950 alentando el movimiento independentista de los Yanomanis que aspiraban a segregar el noroeste brasileño. Años después lograron establecer una base militar en San Pedro de Alcántara. El Brasil operó rápidamente ante el peligro cortando la segregación, estableciendo una línea de bases militares a lo largo de su frontera norte, construyendo carreteras en la selva y trasladando su capital a la Amazonia en una estrategia de afirmación de su soberanía, la cual completó actualmente con el SIVAM (Sistema de Vigilancia de la Amazonia), el SIPAM (Sistema de Protección de la Amazonia) y el cierre de la base de Alcántara, que fue volada por los estadounidenses antes de entregarla, dejando un tendal de muertos y heridos.
Pero el Imperio no se rinde fácilmente, cambió su frente e intentó sin éxito afirmarse con un golpe de estado en Venezuela, para apoderarse de su petróleo, el otro recurso considerado estratégico por EUA. Bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico estableció el llamado Plan Colombia y lo completó con la Iniciativa Regional Andina, los cuales le permiten tener una activa presencia militar en la región a través de las bases instaladas a lo largo de la frontera amazónica, siendo la más importante la de Manta, en Ecuador. Además viene ejerciendo presiones sobre los gobiernos argentino y boliviano para instalar bases militares en la provincia de Misiones, Argentina, cerca de la zona conocida como Triple Frontera, y a orillas del río Itonamay en Bolivia. Gracias a esta estrategia, ha cerrado el cerco sobre la Amazonia, controla militarmente su periferia y está en condiciones de tener un rol preponderante en el momento en que exploten sus recursos naturales. De la misma manera operó contra Irak en el caso del petróleo.
El acuífero guaraní
Es el tercer gran acuífero del mundo. Se extiende por las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay. Tiene una superficie aproximada de 1.194.000 kilómetros cuadrados de los cuales 839.000 corresponden al Brasil, 226.000 a la Argentina, 71.700 al Paraguay y 59.000 al Uruguay, que representan el 10% del territorio del Brasil, el 6% de la Argentina, el 18% del Paraguay y el 25% del Uruguay. Hasta la fecha se aprecia que la mayor longitud del yacimiento es de 1800 kilómetros aproximadamente y su mayor amplitud se estima en 900 kilómetros. Por el norte toma contacto con el Pantanal que a su vez se conecta con la Amazonia. Se desconoce el límite oeste del Acuífero en el Paraguay y en la Argentina, aunque se estima que en nuestro país se prolonga hacia la cuenca del Bermejo y más allá de la laguna Mar Chiquita. También es desconocido el límite sur en la Argentina pero no se descarta que continúe hacia las regiones pampeana (inundada) y patagónica pudiendo llegar a conectarse con la zona de los grandes lagos precordilleranos.
Algunas características geológicas del Guaraní se conocen desde hace más de 50 años por las exploraciones de Petrobrás, YPF y Pulipetrol, en el Brasil, la Argentina, el Paraguay y el Uruguay. Ya en 1974 se publicó en el Brasil el primer estudio hidrogeológico importante sobre la región. Se estima su volumen en unos 55.000 kilómetros cúbicos. Cada kilómetro cúbico equivale a un billón de litros de agua, es decir un uno con doce ceros atrás). La recarga se estima entre 160 y 250 kilómetros cúbicos por año y explotando anualmente 40 kilómetros cúbicos (una explotación racional llegaría también hasta 80 kilómetros cúbicos por año), podría abastecerse a unos 360.000.000 de personas con una dotación de 300 litros por habitante diariamente. En vastas regiones presenta surgencia natural. Las aguas encontradas entre 500 y 1.000 metros de profundidad presentan caudales mayores a los 500.000 l/h y en algunos casos 1.000.000 l/h. La temperatura del agua varía con la profundidad.
Las áreas de recarga y descarga del Guaraní y las áreas donde existen una alta concentración de usos y usuarios se consideran áreas críticas ("hots spots"): Concordia (Argentina) - Salto (Uruguay); Rivera (Uruguay) - Santa Ana do Livramento (Brasil); Riberao Preto (Brasil). Pero el área más importante y fundamental de recarga y descarga es el corredor transfronterizo entre el Paraguay, el Brasil y la Argentina, ¡y este corredor está ubicado en la zona de la Triple Frontera! La población de la Triple Frontera, según datos oficiales, asciende a unos 470.000 habitantes agrupados en Puerto Iguazú (Argentina) 30.000; Foz do Iguazú (Brasil) 270.000 y Ciudad del Este (Paraguay) 170.000.
La Argentina, el Brasil y el Paraguay han desplegado en la región sus medios de seguridad a fin de evitar que eventuales acciones delictivas puedan amenazar la industria tan vital del turismo. Puerto Iguazú, Foz do Iguazú y Ciudad del Este disponen de elementos de la Policía nacional más que suficientes, a ellos se agregan las disponibilidades de fuerzas de seguridad (Gendarmería, Prefectura), filiales de órganos de inteligencia, policías aduaneras y agencias de vigilancia privada para hoteles y otras dependencias turísticas. A ello hay que agregar la disponibilidad inmediata o casi inmediata de guarniciones militares de importancia regional, sobre todo en el Brasil y el Paraguay y un poco más distante en la Argentina, así como el despliegue de sus respectivos servicios de inteligencia propios de regiones fronterizas.
En los territorios brasileño y argentino, las actividades turísticas, comerciales y sociales están aceptablemente organizadas y controladas por las autoridades. Ciudad del Este se dedica al comercio legal e ilegal supervisado por un corrupto poder político - militar que históricamente lo organizó y controló. Ese control es hermético y casi infalible. Cualquier elemento extraño a la organización mafiosa oficial que pretenda terciar en las actividades tendrá una existencia efímera. La comunidad sirio-libanesa establecida en ella, puede trabajar en el marco comercial establecido porque desembolsa grandes cantidades de dinero para poder hacerlo.
El estudio del Acuífero fue realizado por Universidades Nacionales de los cuatro países. El costo final fue estimado en 26.760.000 dólares, pero los gobiernos de la región decidieron entregar al Banco Mundial el proyecto. Éste lo aceptó rápidamente y determinó que su objetivo sería preservar de la contaminación al Guaraní y lograr su desarrollo sustentable, lo cual en términos del Primer Mundo significa que los pobladores locales no tengan acceso al recurso y por lo tanto no puedan utilizarlo libremente. Por lo tanto, el proyecto no tiene en cuenta las necesidades de la Argentina, el Brasil, el Paraguay y el Uruguay, y de sus habitantes.
La región comprendida por el Guaraní posee unos 15.000.000 de habitantes. El Acuífero constituye la principal fuente de suministro de agua potable para abastecimiento urbano, industrial y agrícola en el Brasil, donde más de 300 ciudades de entre 3.000 y 500.000 habitantes están abastecidas total o parcialmente por él. Su utilización comenzó en 1930. En el Paraguay, se han registrado unos 200 pozos que abastecen a poblaciones de la región oriental del país. El Uruguay cuenta con más de 135 pozos y se los usa para abastecimiento público y baños termales. En la Argentina, hay en explotación 9 pozos termales de agua dulce en el sector oriental de la provincia de Entre Ríos, y en la provincia de Corrientes, algunas localidades y zonas de quintas han comenzado a utilizar sus aguas. Se desconocen proyectos de utilización del Acuífero en nuestra Argentina. Se sabe que las aguas son de excelente calidad para el consumo humano, industrial, hidrotermal y para el riego y que la relación costo - beneficio es sumamente favorable si se la compara con la que demanda el tratamiento de aguas de superficie
En el año 2000 técnicos brasileños presentaron una propuesta al Banco Mundial para la creación de una Red de Monitoreo del Acuífero Guaraní con el objeto de mejorar el nivel de conocimiento científico y técnico y para poder llevar una gestión sustentable de éste. El proyecto propone no sólo el monitoreo de pozos determinados, sino también la elaboración de mapas de ciudades y poblados, de suelo, de vegetación, de cursos de agua: ríos, represas, lagos, lagunas; estructural de drenaje; de vías de acceso: rutas, caminos principales y secundarios, hidrovías, ferrovías; de oleoductos y gasoductos; de áreas de exclusión: perímetros de áreas demarcadas en la zona ambiental tales como las áreas de preservación permanente (APP), de preservación ambiental (APA), de conservación permanente (ACP), de restauración (AR), así como los sitios históricos y las áreas de protección de manantiales, y todo tipo de análisis físicos y químicos. Esta propuesta ha sido aceptada y se implementará durante el transcurso del año 2004. En lo inmediato se prevé la elaboración de un nuevo mapa base y profundizar los estudios en hidrogeoquímica, isotopía, geofísica, geología y usos del recurso. En una palabra, la propuesta del Brasil sirvió para que el Banco Mundial tomara posesión del recurso con los silencios cómplices de los gobiernos argentino, paraguayo y uruguayo.
La Organización Internacional de Energía Atómica a pedido del Banco Mundial, ha realizado estudios isotópicos de las aguas del Acuífero. Ellos han determinado que es rico en distintos elementos químicos como el deuterio, utilizado en la astronáutica y cohetes militares como combustible formando parte de la mezcla de gases propulsores, de tritio, usado en los ensayos termonucleares a partir de 1952 y que a través de las lluvias penetra en la tierra y en los acuíferos, uranio, torio, silicio, que se encuentra también en la tierra y cuyas propiedades similares a la del titanio lo hacen apto para la industria espacial y aeronáutica. Ha comprometido fondos por 300.000 dólares, para el año 2004, para el transporte y análisis en laboratorio de los isótopos de muestras de agua del Guaraní. Coca-Cola y Nestlé ya tienen plantas separadoras de estos elementos en la región. Como podemos observar, están preparando un futuro venturoso para el Imperio.
La Secretaría Nacional de Saneamiento Ambiental (SENASA) paraguaya, vuelca toda la información del Acuífero en el Paraguay en el Banco de Datos Regis, que es holandés. No sabemos si con el cambio de gobierno la situación se revirtió.
La Secretaría del Proyecto tiene su sede en Montevideo, Uruguay, y en marzo y setiembre de cada año debe informar sobre los avances al BM. Éste y el Fondo para la Protección Ambiental Global (GEF) determinan los lineamientos que la Secretaría seguirá en su accionar, la cual debe revisar lo actuado con ellos y la UDSMA/OEA. El BM realiza misiones de supervisión periódicas y determina las nuevas pautas a seguir. No sabemos qué seguirá ordenando en el futuro pero lo podemos imaginar. El BM creó un Fondo de Ciudadanía de 240.000 dólares para apoyar la promoción de cursos, eventos de capacitación y divulgación relacionados con aguas subterráneas y en especial con el Acuífero Guaraní. También instrumentó un Fondo de Universidades de 370.000 dólares destinado a financiar durante dos años proyectos universitarios de investigación sobre el Guaraní. Fueron aprobados nueve proyectos que serán supervisados directamente por el BM. Los contratos estipulan que los investigadores responden directamente al BM y deben acatar sus directivas y además, que todos los trabajos elaborados serán de autoría y propiedad intelectual compartida entre el BM, la OEA y los adjudicatarios de los proyectos. Lo peor es que los designados se sienten orgullosos por esas nominaciones sin comprender o no querer comprender de qué se trata.
Se prevé además la creación de un sistema centralizado de datos. A tal fin se ha dividido el Acuífero en dos zonas para su estudio: norte y sur. Se crean los centros de datos nacionales, provinciales o estaduales y locales. En esos centros, llamados también nodos, deberá volcarse toda la información obtenida sobre las caracterizaciones físicas, económicas y sociales de los países involucrados en el Proyecto, los resultados de las nuevas investigaciones sobre el Guaraní y toda información conexa con el yacimiento, que sólo será procesada y administrada por el Banco Mundial.
Todo ahora se aclara: la inusitada presencia de efectivos militares estadounidenses en la región, la proliferación de informes, siempre falsos, de la acción del terrorismo internacional desde la Triple Frontera, los infundados cargos a la comunidad árabe, los continuos ejercicios combinados de las fuerzas militares estadounidenses con las regionales, las presiones continuas sobre el gobierno argentino para la instalación de una base militar estadounidense en la provincia de Misiones. Además existe en la Argentina el proyecto de construir 8 bases, aparentemente bajo supervisión de la ONU y un laboratorio científico, que formarían parte de la Red de Control del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, del cual la Argentina es signataria, Tratado que EUA no quiere ratificar porque no podría realizar más explosiones nucleares y limitaría su capacidad de desarrollar nuevas armas atómicas. Conviene recordar que en los últimos cincuenta años Estados Unidos, Rusia, China, Francia y las restantes potencias nucleares militares hicieron unas dos mil explosiones de este tipo. Estas 8 bases y el laboratorio, serán parte de un sistema de 321 que se levantarán en 89 países, con el objeto "de verificar que nadie realice explosiones nucleares subterráneas, marítimas o atmosféricas, especialmente ensayos de nuevas armas". Su sede central se encuentra en Viena. Una buena forma de enmascarar su presencia militar en la zona donde se encuentran los recursos estratégicos fundamentales del siglo XXI.
El 30 de abril de 2003, el Informe Anual sobre el Terrorismo Mundial elaborado por el Departamento de Estado de EUA, determinó que en la zona de la Triple Frontera no existían células ni bases terroristas e hizo mención especial al Diálogo Antiterrorista del 3 más 1, conocido también como Acuerdo del 3 más 1, que fue firmado por el Brasil, la Argentina y el Paraguay con Estados Unidos para controlar y monitorear la región. Informes difundidos el 3 de diciembre de 2003, ratifican esta información. Estos informes dan a conocer además, los nuevos acuerdos a los que se ha arribado: patrullaje conjunto del lago Itaipú y aguas adyacentes, control integrado informatizado migratorio, diseño de controles para transporte transfronterizo de valores, implementación de una matriz de información sobre lavado de dinero, financiación del terrorismo y vuelos de carga a la Triple Frontera, implementación de un Centro de Inteligencia en Foz do Iguazú, formulación de leyes nacionales antiterroristas y el entrenamientos de efectivos en EUA. El 7 de febrero de 2004, un informe del Departamento de Estado estadounidense ratificó la inexistencia de células terroristas en la zona. Lo importante para Estados Unidos es tener reconocido el terreno con antelación sobre la base de un posible empleo de fuerzas militares en un futuro más o menos inmediato si es que los gobiernos de la región cambian la conducta entreguista seguida hasta ahora.
Queda muy claramente expuesta la inoperancia de los gobiernos locales, atentos a sus intereses particulares y no a los nacionales, para evitar el incesante avance del Imperio, que cada vez se consolida más, y para defender la soberanía de nuestros países sobre el Acuífero y la región, cada día más amenazada.
Esta amenaza ha quedado ratificada en estos días en el informe elevado por el Pentágono al gobierno de Estados Unidos. En él se mencionan los devastadores efectos que está produciendo en el planeta el calentamiento global, siendo el más importante de ellos la carencia de agua potable en un futuro muy cercano. Se sugiere además que EUA debe prepararse para estar en condiciones de apoderarse de este recurso estratégico, donde quiera que se encuentre, cuando llegue el momento indicado. Conviene recordar que EUA se retiró del Protocolo de Kyoto, que regula la emisión de gases responsables del calentamiento global, en 2001, que el Tratado requiere la aprobación de los países que en total son responsables del 55% de esa emisión, para entrar en vigencia, que Rusia manifestó que no lo ratificará porque lo considera una amenaza a su crecimiento económico, y por último, que EUA en la Conferencia Especial de Seguridad Hemisférica, celebrada en Monterrey, México, en octubre de 2003, se negó a firmar las resoluciones relativas a la protección del medio ambiente. Esta Conferencia Especial forma parte del Sistema de Seguridad Hemisférica creado por EUA para asegurarse el control de los recursos estratégicos de la región y el empleo combinado de las fuerzas militares para combatir en forma conjunta a los que ellos consideran sus enemigos. Todo ello lo hemos detallado en "Documento para el IV Congreso Anfictiónico Bolivariano: la Defensa Nacional Latinoamericana - Caribeña. Pasado, Presente y Futuro Deseable" y que se encuentra en nuestra página web: www.geocities.com/cemida_ar
Los recursos estratégicos de nuestra América deben estar en manos de sus pueblos y ser explotados en favor de sus necesidades e intereses. La defensa de los patrimonios nacionales es indispensable para mantener la supervivencia como pueblos y naciones y nuestra identidad. No debemos ni podemos permanecer al margen de estos verdaderos problemas actuales y futuros. No debemos tolerar la presencia y acción de profetas nacionales que se vanaglorian de su accionar desnacionalizado y mucho menos de fuerzas armadas extranjeras en nuestros territorios.
* Historiadora, especialista en temas de defensa, geopolítica y estrategia. Secretaria del CEMIDA Realidad Económica 204, 29/8/2006.
** Síntesis de la ponencia presentada por el Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA) en el Seminario regional del ALCA, Quito, Ecuador, 8 al 10 de marzo de 2004
Por: Hinde Pomeraniec
UN BIEN ESTRATEGICO: AUN NO HAY LEGISLACION ADECUADA QUE LO PROTEJA
Es una de las mayores reservas subterráneas del mundo. Está en una zona estratégica, la Triple Frontera, y lo comparten Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. El agua ya es un bien escaso en Europa y EE.UU.
No falta tanto para que la riqueza de una civilización se mida en litros. Hace tiempo que se viene divulgando que la escasez de agua será, en un futuro no muy lejano, motivo de guerras y su posesión, el trofeo más preciado. Aquí en el sur, en un espacio compartido por cuatro países, está la perla: el Acuífero Guaraní, conocido hasta ahora como la tercera reserva subterránea de agua dulce del mundo aunque, según las últimas estimaciones, podría ser el mayor curso de agua bajo la tierra. Todas las alertas, aún las más disparatadas, comienzan a dispararse. ¿Los que se están quedando sin nada vendrán por el Guaraní? ¿Pueden llegar a quitarnos el agua por la fuerza?
Extendido entre las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, el Acuífero Guaraní tiene una superficie aproximada de 1.194.000 km2. El 70% le corresponde a Brasil, el 19% a la Argentina; el 6% a Paraguay y el 5% restante a Uruguay. Hasta la fecha, de todos modos, se desconoce su alcance total, al punto que se ignora cuál es el extremo occidental de la reserva en Paraguay y la Argentina, donde estiman que llega más allá de la laguna de Mar Chiquita. También son estimaciones las que entienden que el Guaraní podría llegar, por el sur, hasta los grandes lagos cordilleranos argentinos.
Sus dimensiones son fabulosas: supera en tamaño a España, Francia y Portugal juntas. Con un volumen de 55 mil kilómetros cúbicos (cada kilómetro cúbico equivale a un billón de litros de agua), y con una explotación adecuada, podría abastecer a unas 720 millones de personas con una dotación diaria de 300 litros por habitante. Hoy suena casi a una película de ciencia ficción.
"El problema no radica en que las reservas de agua sean cada vez menores sino en que su localización y calidad están cambiando", le dijo a Clarín el experto mexicano Gian Carlo Delgado, autor del libro Agua y seguridad nacional (Mondadori). Según Delgado, "por un lado hay un alto índice de contaminación del agua, mientras que por otro, está comenzando una reubicación espacial de las precipitaciones y, así, del agua dulce". Al parecer, las zonas de alta biodiversidad como la que alberga al Acuífero Guaraní verán incrementar o por lo menos conservar los índices de precipitación y, por lo tanto, esas zonas "se perfilan como estratégicas a nivel local, regional y mundial", dice Delgado.
Habría que recordar que de los 1,4 miles de millones de km3 de agua que hay en el planeta, sólo el 2,5% corresponde a agua dulce, el resto es sólo potabilizable con carísimos y complejos procesos de desalinización que muy pocos gobiernos pueden implementar. El monto de agua en el mundo se duplica cada 20 años y son muchas las variables para saber si alcanzará para calmar la sed de todos: crecimiento demográfico, uso indiscriminado en la agricultura y explotación descontrolada de cursos son algunas.
Las estadísticas dicen que el 85% del agua que se usa es acaparado por el 12% de la población. Una vez más, una torta que se reparte de manera desigual aunque en nuestro caso, la naturaleza arroja beneficios de la inequidad. El continente americano, con sólo el 12% de la población, contiene el 47% de las reservas de agua potable del mundo.
Mientras los países europeos padecen falta de agua y desesperan porque apenas 5 de sus 55 ríos no están contaminados, en Sudamérica el problema se presenta con la figura de un fantasma, el de la privatización. Aquí hay agua, se la ve, y si no se la ve es porque está bajo tierra, pero desde que los organismos internacionales determinaron que el agua puede ser una mercancía regida por las leyes de la OMC y no un derecho humano, el tránsito desde su curso a la canilla o la botella tiene color de dólar. Por eso, una fuente como el acuífero, con un volumen anual explotable de 40 a 80 km3 es un extraordinario manantial de riqueza para las empresas del rubro.
Desde noviembre de 2001, el Banco Mundial, a través del GEF (uno de sus brazos, especializado en cuestiones de medio ambiente) financia lo pertinente a investigación y a los trabajos tendientes a lograr el "desarrollo sustentable" del acuífero. Fue cuando los gobiernos que comparten el yacimiento pusieron en manos extra nacionales el estudio de los recursos del recurso, lo que, en función de las miradas más desconfiadas, es como haber servido en bandeja el tesoro. Organismos alemanes, holandeses y programas de la ONU participan del proyecto, que tiene al 2006 como fecha final de los estudios. "Los organismos internacionales como el Banco Mundial buscan crear en la región del Guaraní una nueva región industrial y competitiva a nivel mundial, sin que les importe resguardar la conservación del acuífero ni los reales intereses de los habitantes de la región (15 millones de personas). Su único objetivo es el desarrollo industrial, lo que aumenta los riesgos de cualquier proceso de privatización", dijo desde Canadá Sara Grusky, de la ONG Water for All.
Mientras por su parte Europa tendría el ojo puesto en términos de negocios (las más grandes empresas vinculadas a la industria del agua son europeas), EE.UU. soporta la virtual desesperación de ver que sus reservas se acaban y se ven ante un horizonte estéril y seco. Según un completísimo informe preparado por la profesora argentina Elsa Bruzzone, del CEMIDA, y basado en trabajos de los canadienses Barlow y Clark (autores del ya famoso A la caza del oro azul), el 40% de los ríos y los lagos de EE.UU. están contaminados, igual que acuíferos como el Ogallala, que se extiende por 8 estados desde Dakota del sur hasta Texas y que en algunas zonas ha disminuido su caudal hasta 30 metros. La sobreexplotación y el uso de agrotóxicos están terminando de matar las aguas. Al norte con Canadá y al sur con México, los cursos compartidos y las legislaciones leídas con intereses propios están derivando en conflictos cuyo tono se eleva cada año que pasa.
Sin ley, no hay defensa posible. En el documento Santa Fe IV, preparado por un influyente grupo del Partido Republicano en 2000, a fines del gobierno de Bill Clinton, se planteaban los principales elementos geo-estratégicos que seguían siendo importantes para la seguridad nacional de EE.UU. en el siglo que se avecinaba. Uno era garantizar "que los países del hemisferio no sean hostiles a nuestras preocupaciones de seguridad nacional".
En estrecho vínculo, había otro punto en el informe de los ex asesores de Reagan y Bush padre, que explica por qué es prioritario que los países que albergan al Guaraní promulguen legislaciones que lo protejan como patrimonio de esas naciones. Decía el escrito que EE.UU. debía asegurarse "que los recursos naturales del hemisferio estén disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales".
La reciente visita del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, a Paraguay y su ánimo de adecuar a los estados de la región para inmunizar a sus soldados volvieron a encender las fantasías de expropiación. Desde el norte, contestan que el verdadero interés de Washington no es el acuífero sino la posible concentración de actividades terroristas en la zona de la llamada Triple Frontera donde, curiosamente, está alojado el Guaraní, que nutre a unas 500 ciudades de agua.
La obsesión del gobierno republicano con el terrorismo es bien conocida. Menos en cambio lo son sus preocupaciones sobre el futuro y el medio ambiente, temas en los que, en general, se han mostrado reacios a colaborar. Pero es imposible no prestarle cierta atención a cuestiones imperiosas. En febrero de 2004, alguien filtró al diario británico The Guardian un informe secreto del consejero del Pentágono Andrew Marshall, que advertía al presidente Bush de los oscuros efectos del calentamiento global en el planeta a corto plazo, entre ellos, la falta de agua potable. Allí se sugería además que EE.UU. debía prepararse para estar en condiciones de apropiarse de este recurso estratégico, allí donde esté, y cuando sea necesario.
A buen entendedor...
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